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MANUEL MARULANDA VÉLEZ: UN MÍTICO RECUERDO QUE ALUMBRA EL CAMINO AL SOCIALISMO

EL CONTEXTO SOCIAL Y POLITICO

El 9 de abril de 1948 se inicia una sangría histórica que deja en carne viva la profunda desigualdad de la sociedad colombiana. Este proceso se profundiza cada vez más y, desgraciadamente,  se ha reproducido a través de las generaciones, provocando tensiones y conflictos a menudo extremadamente violentos.

En este contexto social y político, a partir de los años 60 surge una figura mítica, concreta, revolucionaria: PEDRO ANTONIO MARÍN, con él también nacen las organizaciones insurgentes como consecuencia de esta desigualdad en la distribución de la riqueza, de una democracia cercenada y de una profunda desigualdad en la distribución  de la tierra, dando lugar a una crisis social y política, cuyos rasgos esenciales antes de que permitan una salida, más bien se profundizan. Esta situación se enmarca en una espiral de lucha, violencia, secuestros, asesinatos  de inmensas proporciones, cuyas victimas visibles es el gran pueblo hermano de Colombia en lo más genuino de sus sectores populares, especialmente un alto porcentaje de campesinos, indígenas y de  población de origen afrocaribeña

Hoy la globalización productiva y financiera y la presencia de empresas transnacionales, acentuó todavía más la brecha entre una minoría beneficiada de este crecimiento y los otros grupos sociales. Eso llevo a los grupos populares a organizarse y a reivindicar una representación política con el fin de cambiar relaciones sociales consolidadas por la configuración del estado. Por eso, MANUEL MARULANDA VÉLEZ, sostiene como discurso histórico la vía al socialismo.

En Colombia, bajo el esquema actual de las oligarquías reaccionarias y narcotraficantes, no es posible una salida democrática. En el plano político, la expresión de tal estructura social, se profundiza y se manifiesta cada vez más en un monopolio del poder por parte de dos partidos que representan principalmente los intereses de los sectores sociales y económicos dominantes  y el narcotráfico.

Por esa razón la radicalización del movimiento popular y el nacimiento de las luchas armadas en los años 60 y sostenida históricamente no visualiza una respuesta en el corto plazo. Por el contrario en los años 90 y 2000 el narcotráfico también reforzó la dualidad social involucrando a altos gobernantes a nivel local y nacional.

En medio del escándalo montado por el imperio y la mafia colombiana, nos llega la triste noticia de la muerte de Manuel Marulanda Vélez, desde hace mucho tiempo uno de los más auténticos próceres de la independencia de América y héroe indiscutido del pueblo colombiano.

Marulanda nació en el campo, se hizo soldado defendiendo a los campesinos y pasó más de medio siglo en las selvas colombianas, luchando por su pueblo que fue siempre la fuente más pura de sus ideales y de sus convicciones.

En 1964 fundó, con un pequeño grupo de campesinos y con militantes del Partido Comunista de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Desde entonces, sin descanso, luchó por la justicia social para los colombianos y por una paz verdadera. La grandeza de este combatiente revolucionario pone en evidencia la verdadera naturaleza de las FARC y de todos los combatientes revolucionarios del país hermano.

El próximo 16 de junio se cumplirán 77 años de la fundación del Partido Vanguardia Popular. En esta ocasión la celebración de esta fecha la haremos en honor de la memoria del camarada Manuel Marulanda, cuya vida es un ejemplo imborrable para todos los revolucionarios del mundo.

IMPERIALISMO YANQUI Y OLIGARQUÍA CONTRA EL PUEBLO COLOMBIANO

La oligarquía colombiana, ahora encabezada por Álvaro Uribe, tiene un impresionante historial de crímenes contra el pueblo. Casi desde el momento mismo de la independencia se sentaron las bases para una política de expoliación y depredación contra el pueblo colombiano, dirigida, obviamente, contra los más humildes, de manera especial contra los obreros y los campesinos.

Los diversos gobiernos, con pocas excepciones, han estado sometidos a los dictados del imperialismo norteamericano, pero los últimos gobiernos han permitido que Colombia se convierta en un auténtico “protectorado” yanqui, cuyo fundamento nace con el Plan LASO y se materializa en lo que hoy es el llamado “Plan Colombia”. Bajo la mampara, por lo demás hipócrita, de la lucha contra el “narcotráfico”, el país ha perdido su soberanía y hace la política que le dictan desde Washington. En una América que está pariendo nuevos conceptos y realidades de libertad, independencia y democracia auténticamente popular, el Gobierno Colombiano es la sombra de un Bush decadente y cada día más insensato y más criminal.

Los mejores hombres y mujeres de ese pueblo luchan y luchan por la justicia social, aunque el régimen los condena al hambre y al temor creado por el terrorismo.

Los grandes capitales son el resultado del robo violento de las tierras a los campesinos. Colombia tiene en este momento el mayor número de desplazados internos en el mundo, y muchos más que han tenido que buscar refugio en otros países.

Las dos principales personajes de esta tragedia, en este momento, son el Presidente Uribe y el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Usufructuarios directos de los crímenes de los paramilitares y de las conexiones con los mayores narcotraficantes. Los vínculos de la familia Uribe con estos capos de la droga son bien conocidos y por lo mismo nunca negadas. No niegan porque no pueden, pero usan el terror para tratar de callar a los valientes luchadores sociales y políticos de la izquierda colombiana.

Ha sido denunciado ante los tribunales que para conseguir la ley que permitió la reelección de Uribe Vélez, se sobornó a no pocos diputados. Una de las sobornadas confesó ya su delito.

Los asesinos paramilitares hicieron posible la reelección de Uribe con contribuciones económicas e infundiendo el temor en grandes sectores de la población. Treinta diputados uribistas están en la cárcel por sus vínculos con los paramilitares y en total sesenta están siendo investigados. La misma prensa colombiana ha debido hacer públicos los testimonios de del ejército y de los paramilitares. Así, tenemos que:

 “Se realizaron algunos progresos en varias investigaciones destacadas sobre abusos contra los derechos humanos, aunque la impunidad siguió siendo motivo de honda preocupación. Aproximadamente 40 miembros del Congreso aparecieron implicados en las investigaciones judiciales que continuaban indagando los vínculos entre autoridades estatales y grupos paramilitares. A cambio de una reducción en las penas de prisión, varios líderes paramilitares «desmovilizados» prestaron declaración ante tribunales especiales sobre su implicación en violaciones de los derechos humanos y sus vínculos con las fuerzas de seguridad.

El lunes 12 de mayo, se convirtió en el primer oficial activo del Ejército en admitir que en esa cruel masacre -atribuida por organismos oficiales a las Farc- participaron más de 100 militares y 50 paramilitares del bloque Héroes de Tolová, al mando de Diego Fernando Murillo Bejarano, ’Don Berna’”

Tipos de esta catadura son los cachorros más amados por el G.W.Bush.

Cuando los paramilitares comenzaron hablar más de lo que convenía a Uribe, éste se entendió con los yanquis y los hizo extraditar a los Estados Unidos. Con esto el gobierno uribista alcanzó dos objetivos: primero los calló, puesto que de las cárceles gringas no saldrá ningún cargo contra los representantes de la oligarquía y segundo los salva de una condena por sus crueles crímenes, puesto que serán juzgados exclusivamente por el narcotráfico.

Los paramilitares siguen actuando en Colombia con toda seguridad como un brazo más del ejército y bajo las órdenes de Juan Manuel Santos.

Hay que subrayar una vez que el pueblo Colombiano lucha incansablemente por la paz con justicia y en la exigencia del respeto de los derechos humanos fundamentales.

Solamente en lo que va de este año han sido asesinados 24 dirigentes sindicales. Este hecho macabro es la prueba definitiva de lo que hasta aquí hemos dicho.

Un caso explosivo en términos de denuncia sobre esta situación cómplice y de contubernio: gobierno/paramilitares, nos lo dice el testimonio de Gordillo cuando señala que:

Pero según Gordillo, ese día, miembros de las compañías Bolívar y Anzóategui, del Batallón Vélez; y la compañía Alacrán, del Batallón 33, todos adscritos a la Brigada 17, salieron a patrullar al lado de los paramilitares.

Es más, con voz pausada, le aseguró a un fiscal de Derechos Humanos que la operación se había pactado "desde hacía rato, desde arriba con mandos superiores" y que esta involucró a un general, a un coronel y a un mayor que hasta ahora no habían sido ni siquiera mencionados en el expediente y que serán requeridos en las próximas semanas para escuchar sus versiones sobre los hechos.

EL GOBIERNO DE URIBE VIOLA LA SOBERANÍA ECUATORIANA Y MIENTE

El 1 de marzo ocurrió un hecho terrible, que solamente cabe en la doctrina Bush sobre la guerra preventiva y las acciones bélicas unilaterales. Esta doctrina es el punto más alto de las tradiciones militaristas e intervencionistas del imperialismo norteamericano. Esta línea de pensamiento condujo a la invasión a Irak y Afganistán, utilizando como justificación las burdas mentiras, se trataba simplemente de una modalidad de negocio petrolero de acuerdo con las auténticas tradiciones del imperio; nos limitamos a citar solamente los ejemplos del momento pero que aún con nuevas modalidades no son más que la confirmación de la regla: robar y matar, matar y robar. Para las alturas políticas de los Estados Unidos el único principio inconmovible es el aumento constante y creciente de las ganancias de sus transnacionales. Esta es el meollo del capitalismo salvaje, es decir, del neoliberalismo.

El 1 de marzo el ejército colombiano viola la soberanía territorial del Ecuador y consuma una masacre. Los cuerpos quedaron mutilados, los árboles destruidos y los heridos rematados. Los cohetes utilizados dejaron hoyos profundos. Así fue como asesinaron al compañero comandante Raúl Reyes.

Según el gobierno de Uribe de aquella destrucción resultaron indemnes tres computadoras portátiles y otros elementos propios para su uso.

Según la opinión de no pocos expertos era imposible que estos equipos no sufrieran daño, cuando cuerpos humanos fueron despedazados y árboles frondosos totalmente despedazados.

¿Cómo ocurrió el milagro? Nadie puede explicarlo. Ni siquiera los complacientes polizontes de la INTERPOL, quienes a la prensa dicen unas cosas y en los documentos escritos dicen otras para servir así al gobierno. Al final de cuentas también resultó que esta policía internacional no es más que otro instrumento del imperialismo norteamericano.

Según el Gobierno en esas míticas computadoras había miles de documentos, todos para servir a la política de los yanquis y del gobierno de Uribe Vélez.

Esos documentos no podrían ser prueba ante ningún tribunal que respete el derecho, aunque tuvieran algún viso de autenticidad puesto que han sido manipulados durante muchos días por personas interesadas.

La verdad es que ninguna persona sensata puede daría ningún valor a esos “documentos”.

Basta ver que los documentos que se han hecho públicos parecen haberse preparado especialmente para llevar adelante la política imperial contra los gobiernos progresistas de América Latina y en especial contra la Revolución Bolivariana que dirige el Presidente Hugo Chaves.

EL IMPERIALISMO ESTA CONDENADO A LA DERROTA

Los Gobiernos más derechistas de América Latina se han alineado con la política del imperio y están haciendo uso de los papeles que supuestamente salieron de las computadoras de Raúl Reyes, para montar una campaña de desprestigio contra los Presidentes Hugo Chaves, de Venezuela y Rafael Correa de Ecuador.

Valientemente han rechazado de plano los papeles prefabricados. Y han hecho muy bien. Un valioso ejemplo para los pueblos latinoamericanos.

Tanto en las dos reuniones de la OEA como en la del Grupo de Río, las maniobras gringo-colombianas han sido derrotadas. Esta ha sido una gran victoria jurídica y política.

En estos últimos días también han sufrido derrotas políticas muy importantes, entre las cuales hay que destacar la institucionalización de UNASUR, es decir, la creación del bloque de naciones de Sur América que, dentro de cinco años quedará abierta a todos los países de esta región. Se inició el estudio de la proposición brasileña de crear un Consejo de Defensa de América del Sur. Ya antes se había creado el Banco del Sur, en el que ya está incorporada Nicaragua y al mismo tiempo se puso en marcha la Alternativa Bolivariana de la Américas (ALBA). Cada paso de estos es un homenaje a la independencia y a la unidad de los pueblos, es decir el cumplimiento de los más elevados sueños de los libertadores, en especial de Bolívar a Martí y, desde cualquier punto de vista, una derrota del imperialismo y de las oligarquías facistoides que aún quedan por estas tierras.

En el devenir histórico nunca los grandes acontecimientos fueron sencillos ni lineales. Menos lo serían los cambios extraordinarios que ocurren todos días, desde el amanecer anunciado por la Revolución Cubana y que con la fuerza de las ideas justas y de la más sólida ética revolucionaria, abrieron un camino que parecía imposible y que hoy transitan muchos otros pueblos latinoamericanos.

Las ideas progresistas y por tanto anticapitalistas, han adquirido tal fuerza que han dado curso a  procesos extraordinariamente originales y novedosos. Nada de dogmatismo pero absolutamente fieles a las esperanzas populares que por una vía u otra indefectiblemente desembocan en el socialismo.

A la par de la acción de los gobiernos se ha creado un torrente popular que tampoco conoce precedentes. Los representantes de las corrientes más diversas de los movimientos populares han aprendido a encontrarse y a construir colectivamente un pensamiento progresista muy avanzado.

Esa es la dialéctica de la vida en las condiciones de la crisis generalizada y profunda del imperialismo.

Cada acto de brutalidad imperial tiene una respuesta popular. Ni la técnica más moderna les permite ganar una guerra. Para solo hablar de los últimos años, perdieron en Corea, fueron derrotados en Vietnam y no logran salir del pantano en que cayeron después de la invasión a Irak y Afganistán. Políticamente están tan desacreditados  como nunca antes y sus economías hacen aguas por todos los costados. No es una exageración, pero esto no significa que se derrumbarán sin la acción permanente y organizada de las fuerzas revolucionarias y patrióticas.

Para el imperio solamente quedan las armas y las mentiras. Con las armas crean un ambiente de terror físico y con las mentiras echan mano al terror mediático. Ejército y servicios de “inteligencia” son su instrumento. Agresiones, invasiones, desapariciones, cárceles clandestina, torturas. Estos son sus argumentos. Pero igualmente serán derrotados.

Para tratar de amedrentar a los pueblos pusieron en funcionamiento la llamada cuarta flota y se apoyan en gobiernos de ultraderecha como el de Colombia, de Costa Rica, El Salvador y otros.

BERROCAL Y LOS HERMANOS ARIAS HACEN LA POLÍTICA DE LOS YANQUIS Y DE URIBE

Alvaro Uribe y Oscar Arias pareciera que son buenos amigos, además de correligionarios de la secta del libre mercado y el neoliberalismo. Siempre que pueden se acompañan y comparten posiciones. Son zorros del mismo piñal.

Nadie puede esperar en que entre estos dos personajes existan contradicciones fundamentales, lo cierto es que si los hermanos Arias decidieron callar a Berrocal lo hicieron de acuerdo con Alvaro Uribe.

¿Qué pasó realmente? Es un secreto de muy pocos. Lo que sí es evidente es que aunque el ex ministro diga que ni lo despidieron ni renunció, lo cierto es que ya no es ministro. Este un problema parecido a un nudo gordiano, aunque el presente caso carece de importancia. Berrocal se fue y vino una señora que será, con toda seguridad, igualmente obediente.

Fernando Berrocal resultó bastante petulante en sus declaraciones, comienza siempre autoproclamándose héroe de la lucha contra el narcotráfico.

Según su propia versión durante su gestión ministerial, con la ayuda del “patrullaje conjunto”, sus subalternos incautaron 65 toneladas de cocaína. Si los cálculos de los especialistas son ciertos esto significa que por este país pasaron 650 toneladas, es decir diez veces más que lo incautado. Esto sí es mucho.

El ex ministro nos informa que las cárceles están llenas de pescadores, que venden sus servicios a los narcotraficantes. Estos pescadores están viviendo una profunda crisis económica. En Puntarenas hay hambre, como es bien sabido. La pregunta es ¿por qué cortan la cadena del narcotráfico en el punto más débil? Lo lógico es que dejaran que los pescadores, el eslabón más débil, los que no tienen millones de dólares para comprar cocaína, entregaran la droga y desde ahí seguir hasta llegar a los peces gordos. ¿No implica esta conducta cierta forma de protección a los grandes negociantes de la droga?

Hay en nuestro país antecedentes nefastos en esta materia. Durante la agresión yanqui contra el pueblo de Nicaragua, se permitió el trueque de cocaína por armas  para la contra. El negocio se hacía en la finca del agente de la CIA John Hull, a vista y paciencia de las autoridades de gobierno. Poco después llegó al país, en condiciones sumamente sospechosas, el narcotraficante y homicida mexicano, Caro Quintero. Caro Quintero fue detenido después de vivir libremente en el país durante muchos meses, pero en vez de juzgarlo aquí lo mandaron para México, es decir, lo callaron. Esto hizo que hasta hoy no se sepa quien fue la “autoridad política superior” que hizo posible la llegada de Caro Quintero y la sospechosa e ilegal deportación a México. También lo callaron. Igual ocurrió con los asaltabancos venezolanos, los callaron deportándolos. Lo cierto es que sobre el narcotráfico ocurre lo mismo: caen los miserables expendedores o los  ”burros”, pero los grandes inversionistas que han de manejar millones de dólares, sin los cuáles no se puede estar en el negocio,  siempre están muy lejos de las autoridades.

Ahora lo más importante para Berrocal es utilizar el problema del narcotráfico para hacer la política de los yanquis y de su peón Alvaro Uribe.

COMANDO SUR YANQUI Y MAFIOSOS COLOMBIANOS MANEJAN LOS HILOS DE LA ACTIVIDAD DEL GOBIERNO

Según Berrocal en el año 2000 las FARC cambiaron su naturaleza y se convirtieron en una banda de narcotraficantes y--¡horror de horrores! en el 2002 el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea en el 2004 le dan el calificativo de organización terrorista y narcotraficante.

El ex ministro se limita a repetir como un loro, pero con menos inteligencia, los cuentos que le echaron en Colombia y en los Estados Unidos.

Como para hablar y comer pescado hay que tener mucho cuidado, baste con reproducir los que dijo este señor ante la Asamblea Legislativa para confirmar que no hace más que decir lo que le dijeron que dijera: “Señor Diputado, expresé claramente en mi exposición que desde que fui a Colombia desarrollé una activa relación—más activa, quizás que lo normal en este tipo de cosas—con el general Oscar Naranjo, Director de la Policía Nacional de Colombia y efectivamente mantenía una comunicación telefónica bastante frecuente con Colombia y tenía información verbal”. Hasta aquí el ex ministro.

Una relación con un general colombiano que es además jefe de la policía. Seguramente que el señor Berrocal está bien enterado de los antecedentes de su entrañable amigo, en cuanto a sus relaciones con el narcotraficante Wilber Alirio Varela, jefe del Cartel del Norte. Este señor fue asesinado en Mérida, Venezuela y dejó una computadora donde precisamente constan todas las relaciones con Oscar Naranjo Trujillo y con su hermano David, preso este momento en Alemania por portar 35 kilos de cocaína. Resulta que el mentor de don Fernando es algo así como una pava tirándole a las escopetas.

Pero don Fernando Berrocal escaló nuevos escalones, se entrevistó  con el Almirante James Stavridis, en la sede del Comando Sur en Miami y además, en Cayo Hueso, con la estación del Comando Inter-Agencia Sur de los Estados Unidos. Ahí cambió de patrón y comenzó su nuevo trabajo. Lo recibió el subjefe del Comando Sur, General Spears quien ofreció una amplia ayuda monetaria al Ministerio de Seguridad Pública. Fue entonces que se habló de continuar la práctica hasta ese momento interrumpida de enviar oficiales becados a la Escuela de Asesinos que es el mejor nombre de la llamada SOA (Escuela de las Américas).

En fin que Berrocal se lanzó contra las FARC para servir a propósitos ajenos. Lo hizo con la máxima imprudencia porque le faltó recato y también decoro.

La verdad es que no existe ninguna prueba de que las FARC sea una organización de narcotraficante, esto no se desprende ni siquiera de los documentos fabricados por la inteligencia usa-colombiana presentados ante la Comisión Legislativa.

Es difícil entender como los artífices del Plan Colombia logran embaucar a algunos diputados y a  funcionarios costarricenses; será que le reconocen una cierta superioridad jerárquica decidida en Washington. Esta posibilidad no se puede descartar. Es esta la única explicación para un hecho insólito: La Ministra de Justicia, ahora Presidenta en ejercicio y seguramente candidata de los hermanos Arias, fue a Colombia una pocas horas y fue suficiente para que propusiera: “firmar un tratado con ese país, para extraditar a ciudadanos costarricense vinculados a la actividad ilícita del narcotráfico, para que fueran juzgados por tribunales colombianos y se descontaran las sentencias en cárceles de ese país, al igual a como se establece en el tratado existente entre Colombia y los Estados Unidos”.

Esta conclusión de la Ministra Chinchilla Fallas da la medida exacta del carácter de las relaciones entre el gobierno mafioso de Alvaro Uribe y la derecha oficial que encabezan los hermanos Arias Sánchez.

EL GOBIERNO GUARDA SILENCIO SOBRE LA PRESENCIA DE LOS CRIMINALES PARAMILITAES EN NUESTRO PAÍS

Los paramilitares, que nacieron de las organizaciones CONVIVIR patrocinadas por Alvaro Uribe, sí logran sentar sus reales en nuestro país. Esos sí son narcotraficantes y peor que eso, asesinos. Algunos de estos  delincuentes han confesado 2000 homicidios entre otros delitos. Don Oscar Arias recibió en la Casa PresidenciaL a una delegación de paramilitares, encabezados por Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Este criminal dijo públicamente que recibían financiamiento del narcotráfico, de la trata de personas y el robo de gasolina. Con estas actividades acumularon tales fortunas que estando preso ofreció 113 millones de dólares para compensar a sus víctimas (El País 28 de mayo del 2008). Antonio Builes Correa es senador en Colombia y tiene importantes negocios en Costa Rica; ahora  guarda prisión por su ligamen con el paramilitar Macaco ( Al Día, 17 de abril del 2008). La Nación del 24 de setiembre del 2007 pública un despacho de AFP y DPA en que dice: “Al menos 350 muertos dejó el último trimestre en la guerra entre bloques paramilitares de los Llanos Orientales colombianos que se pelean un área estratégica para llevar drogas hacia la frontera venezolana”. Más adelante agrega: la publicación, que cita a diversos informantes, precisó que los combates por el control de rutas y negocios del narcotráfico se han dado entre los hombres del desmovilizado jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y de Pedro Guerrero Castillo, “Cuchillo”, en los departamentos del Meta, en el centro de Colombia y Vichada al este de ese país”. Pues, reiteramos, este narcotraficante llegó a la oficina presidencial en el Zapote.

¿Cuánto sabía el Presidente Arias sobre los antecedentes de Macaco y de sus once acompañantes?

El Presidente ofreció mediar.

¿Cuánto sabía de esta situación Fernando Berrocal?

¿Por qué calló la información sobre los paramilitares?

¿No sabía nada sobre las inversiones de Antonio Builes Correa?

Es evidente que existe una clara complicidad con los paramilitares y otros delincuentes colombianos.

Puede ser y, seguramente es así, que los paramilitares están asociados con las familias de la oligarquía y por eso se guarda silencio

LA LUCHA ANTIDROGAS ES PARA LOS YANQUIS EN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN IMPERIAL

Es difícil saber si es por falta de entendimiento o por exceso de servilismo que el señor Berrocal llega a la Asamblea Legislativa a afirmar que FARC y narcotráfico son  lo mismo y que esta organización de lucha popular armada controla el 80 por ciento del negocio mundial de las drogas.

Existen cientos de estudios serios sobre el negocio maldito de las drogas que contradicen esas afirmaciones.

Estas declaraciones, en fin de cuentas, solamente sirven para  proteger a los verdaderos negociantes de los narcóticos y para  tratar de justificar la intromisión militar directa yanqui en el conflicto colombiano.

Los paramilitares confiesan su participación en el comercio de drogas prohibidas y existe una larga tradición de participación de la oligarquía colombiana, incluyendo a la familia del Presidente Uribe, en este negocio maldito, pero el ex ministro lo ignora todo y endereza su artillería de mentiras contra los combatientes populares.

Este es un juego cuyos propósitos políticos son muy claros. Tan transparentes como que el imperio utiliza la lucha contra las drogas nada más que como un pretexto para sus propósitos de dominación.

Para nadie es un secreto que en una América en que avanza con paso firme la segunda y definitiva independencia, al imperialismo norteamericano le quedan unos pocos puntos de apoyo, entre los que sobresalen los gobiernos de Colombia y el de los hermanos Arias.

Como en todo negocio son imprescindibles  un comprador y un vendedor.

En lo relativo a la cocaína el mayor vendedor son los carteles colombianos y el principal comprador, los carteles norteamericanos.

Otro tanto ocurre con la heroína: los principales vendedores están en Afganistán, país ocupado por el ejército yanqui y sus aliados de la OTAN y el principal comprador, la mafia norteamericana.

¿Por qué los gobernantes yanquis no ponen el acento en la lucha en su propio país?

En Colombia envenenan la tierra, a los seres humanos y todos seres vivos con las fumigaciones, pero no detienen el ingreso a raudales de la droga a su propio país. El caso de Afganistán, primer productor del mundo de amapola, los traficantes tienen un entendimiento evidente con las fuerzas de ocupación. Durante el poder “Talibán” los sembradíos de amapola se redujeron a apenas un dos por ciento y, en este momento, sobrepasan los máximos históricos.

Los costarricenses somos un buen ejemplo de la hipocresía que rodea la lucha antidrogas de los gobiernos norteamericanos. Recordamos todos que en la finca del agente de la CIA John Hull se realizó un gigantesco trueque de armas por cocaína, para proveer a la “contra” que luchaba contra el Gobierno Sandinista. Este operativo fue dirigido por Oliver North, miembro del Consejo de Seguridad del Presidente Ronald Reagan. Existen pruebas de estos hechos en el Senado y en varios tribunales de justicia de los Estados Unidos.

Y todo sigue exactamente igual, solo que ahora matizado por la personalidad del más brutal e inescrupuloso personaje de nuestro tiempo, G.W. Bush.

Si este gobierno y el ex ministro estuvieran seriamente interesados en la lucha antidrogas, pedirían a los Estados Unidos que cierre su mercado. Como se suele decir la sabiduría popular: “muerto el perro muerta la rabia”.

LOS CAPITALISTAS CAVAN SU PROPIA TUMBA

La conducta del ex ministro pone al descubierto lo que era un secreto a voces, aunque nunca confesado. El Gobierno de Costa Rica es un eslabón más de una cadena que comienza en el Comando Sur, es decir en Estados Unidos y que, dichosamente, termina en Colombia. Al Sur la independencia se ha reforzado con la creación de la Unión de Naciones Sur (UNASUR) y una posible alianza defensiva de los países del Sur. UNASUR representa a más de 300 millones de seres humanos, y una de las principales fuentes de energéticos así como de agua potable. Frente a tal irrupción de los pueblos latinoamericanos el imperio una vez más busca la confrontación entre pueblos y con ella la posibilidad de utilizar sus fuerzas militares. Con ese propósito han  reflotado la llamada “cuarta flota” y utilizan a Colombia como un factor de desestabilización.

Su principal objetivo es Venezuela, donde la Revolución Bolivariana, encabezada por Hugo Chaves marcha con paso firme. No olvidar que en ese país están las mayores reservas petrolíferas del mundo. Realizan burdas maniobras contra el Ecuador del Presidente Rafael Correa, ahí también existen enormes reservas de petróleo.

En fin que estamos frente a la misma política expansionista y criminal de siempre. El imperio no es capaz de pensar seriamente sobre una relación civilizada con los pueblos, puesto que su lógica es la brutalidad y no tiene alternativa. No es falta de inteligencia, es que determinadas relaciones sociales se convierten en una telaraña de la cual no pueden escapar los capitalistas. Esta realidad la sintetizaba Carlos Marx en una frase: “Los capitalistas cavan  su propia tumba”.

Las policías de diversos países colaboran en la lucha contra la delincuencia y esto es válido. Pero no lo es para la persecución política. Un ejemplo terrible de esta colaboración fue el llamado “Plan Cóndor” que unió a las dictaduras suramericanas, por iniciativa de Pinochet, para el asesinato de decenas de opositores en Uruguay, Argentina, Brasil y por supuesto, en Chile.

El caso más evidente en los últimos tiempos ha sido la persecución contra el médico Hernando Vanegas Toloza. Contra él se aplicó la lógica macabra del “Plan Cóndor”.

A este señor agentes de la DIS costarricense y del DAS colombiano, en las oficinas del Director Nacional de Migración, lo conminaron a convertirse en su agente bajo la amenaza de asesinarlo a él o a sus hijos. Esta obscena relación violatoria de los más  elementales principios de los  Derechos Humanos, nos llevó a elevar ante la presidencia de Colombia, la denuncia para que se investigara el caso. Hubo un compromiso formal por el despacho de la presidencia de investigarlo. Por supuesto que no se hizo. La intención de los dirigentes del PVP era notificar que estábamos enterados de los intentos de ambos gobiernos.

Fue ante tal situación que la compañera Cecilia Jiménez, a nombre de la Comisión Costarricense de Derechos Humanos, hizo enormes esfuerzos por salvarle la vida. Ella buscó ayuda y la encontró en diversas organizaciones y también en el Partido Vanguardia Popular.

El doctor Vanegas logró salir del país, donde vivía en condición de refugiado, con la intervención directa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Se salvó la vida de un hombre honesto y de toda su familia.

Para los fascistas colombianos y para sus cómplices esta acción fue un crimen. Muy mal anda una sociedad que criminaliza la solidaridad humana.

Pero existen otras ramificaciones, no menos graves.

El retrato que publicó el periódico “Al Día” es el mismo que está en la cédula de identidad de Cecilia Jiménez. ¿Quién entregó este retrato? Pues tiene que haber salido de las oficinas del Tribunal Supremo de Elecciones.

Muy grave que el TSE se haya convertido en un colaborador directo de la policía política (DIS) o de la prensa de la derecha fascista.

En esta hora es imprescindible la movilización y la lucha de todas las fuerzas verdaderamente democráticas y humanistas. Detrás de la demagogia y de la hipocresía oficiales se está tramando la complicidad con una gran conspiración contra los gobiernos progresistas de América del Sur e incluyendo, por supuesto, a la Cuba Revolucionaria y a nuestro vecino del norte, Nicaragua.

Estados Unidos está interesado en la desestabilización política en América del Sur. La violación de la soberanía territorial ecuatoriana, los ataques permanentes contra Venezuela, el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, todo es parte de la política del imperialismo.

Mientras se hace un esfuerzo de las fuerzas progresistas por preservar la paz y la fraternidad entre los pueblos, el terrorismo mediático instrumentado por el imperialismo atiza el fuego de la discordia. Los yanquis quieren guerra.

Un incendio bélico en esta América, no importa donde comience, se extenderá por todo el continente. Evitarlo es luchar por una paz verdadera. El intento de hacer que las FARC se rindan o la persecución contra las fuerzas democráticas  y revolucionarias es  hacerle el juego a las oligarquías y al imperio. Eso  no nos traerá paz sino más violencia.

Colombia necesita el canje humanitario y una paz con justicia social.

En esta hora de profunda crisis que hará que los pobres sean más pobres y los marginados más marginados, es necesario unir a todas las fuerzas populares y luchar por la justicia social para todos.

UNIDAD POPULAR

UNIDAD DE TODOS LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS

PARTIDO VANGUARDIA POPULAR

Junio 2008