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MANUEL MARULANDA VÉLEZ: UN MÍTICO
RECUERDO QUE ALUMBRA EL CAMINO AL SOCIALISMO
EL CONTEXTO
SOCIAL Y POLITICO
El 9 de abril de
1948 se inicia una sangría histórica que deja en carne viva la profunda
desigualdad de la sociedad colombiana. Este proceso se profundiza cada
vez más y, desgraciadamente, se ha reproducido a través de las
generaciones, provocando tensiones y conflictos a menudo extremadamente
violentos.
En este contexto
social y político, a partir de los años 60 surge una figura mítica,
concreta, revolucionaria: PEDRO ANTONIO MARÍN, con él también nacen las
organizaciones insurgentes como consecuencia de esta desigualdad en la
distribución de la riqueza, de una democracia cercenada y de una
profunda desigualdad en la distribución de la tierra, dando lugar a una
crisis social y política, cuyos rasgos esenciales antes de que permitan
una salida, más bien se profundizan. Esta situación se enmarca en una
espiral de lucha, violencia, secuestros, asesinatos de inmensas
proporciones, cuyas victimas visibles es el gran pueblo hermano de
Colombia en lo más genuino de sus sectores populares, especialmente un
alto porcentaje de campesinos, indígenas y de población de origen
afrocaribeña
Hoy la
globalización productiva y financiera y la presencia de empresas
transnacionales, acentuó todavía más la brecha entre una minoría
beneficiada de este crecimiento y los otros grupos sociales. Eso llevo a
los grupos populares a organizarse y a reivindicar una representación
política con el fin de cambiar relaciones sociales consolidadas por la
configuración del estado. Por eso, MANUEL MARULANDA VÉLEZ, sostiene como
discurso histórico la vía al socialismo.
En Colombia, bajo
el esquema actual de las oligarquías reaccionarias y narcotraficantes,
no es posible una salida democrática. En el plano político, la expresión
de tal estructura social, se profundiza y se manifiesta cada vez más en
un monopolio del poder por parte de dos partidos que representan
principalmente los intereses de los sectores sociales y económicos
dominantes y el narcotráfico.
Por esa razón la
radicalización del movimiento popular y el nacimiento de las luchas
armadas en los años 60 y sostenida históricamente no visualiza una
respuesta en el corto plazo. Por el contrario en los años 90 y 2000 el
narcotráfico también reforzó la dualidad social involucrando a altos
gobernantes a nivel local y nacional.
En
medio del escándalo montado por el imperio y la mafia colombiana, nos
llega la triste noticia de la muerte de Manuel Marulanda Vélez, desde
hace mucho tiempo uno de los más auténticos próceres de la independencia
de América y héroe indiscutido del pueblo colombiano.
Marulanda nació en el campo, se hizo soldado defendiendo a los
campesinos y pasó más de medio siglo en las selvas colombianas, luchando
por su pueblo que fue siempre la fuente más pura de sus ideales y de sus
convicciones.
En
1964 fundó, con un pequeño grupo de campesinos y con militantes del
Partido Comunista de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC). Desde entonces, sin descanso, luchó por la justicia
social para los colombianos y por una paz verdadera. La grandeza de este
combatiente revolucionario pone en evidencia la verdadera naturaleza de
las FARC y de todos los combatientes revolucionarios del país hermano.
El
próximo 16 de junio se cumplirán 77 años de la fundación del Partido
Vanguardia Popular.
En esta ocasión la celebración de esta fecha la haremos en honor de la
memoria del camarada Manuel Marulanda, cuya vida es un ejemplo
imborrable para todos los revolucionarios del mundo.
IMPERIALISMO YANQUI Y OLIGARQUÍA CONTRA EL PUEBLO COLOMBIANO
La
oligarquía colombiana, ahora encabezada por Álvaro Uribe, tiene un
impresionante historial de crímenes contra el pueblo. Casi desde el
momento mismo de la independencia se sentaron las bases para una
política de expoliación y depredación contra el pueblo colombiano,
dirigida, obviamente, contra los más humildes, de manera especial contra
los obreros y los campesinos.
Los
diversos gobiernos, con pocas excepciones, han estado sometidos a los
dictados del imperialismo norteamericano, pero los últimos gobiernos han
permitido que Colombia se convierta en un auténtico “protectorado”
yanqui, cuyo fundamento nace con el Plan LASO y se materializa en lo que
hoy es el llamado “Plan Colombia”. Bajo la mampara, por lo demás
hipócrita, de la lucha contra el “narcotráfico”, el país ha perdido su
soberanía y hace la política que le dictan desde Washington. En una
América que está pariendo nuevos conceptos y realidades de libertad,
independencia y democracia auténticamente popular, el Gobierno
Colombiano es la sombra de un Bush decadente y cada día más insensato y
más criminal.
Los
mejores hombres y mujeres de ese pueblo luchan y luchan por la justicia
social, aunque el régimen los condena al hambre y al temor creado por el
terrorismo.
Los
grandes capitales son el resultado del robo violento de las tierras a
los campesinos. Colombia tiene en este momento el mayor número de
desplazados internos en el mundo, y muchos más que han tenido que buscar
refugio en otros países.
Las
dos principales personajes de esta tragedia, en este momento, son el
Presidente Uribe y el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos.
Usufructuarios directos de los crímenes de los paramilitares y de las
conexiones con los mayores narcotraficantes. Los vínculos de la familia
Uribe con estos capos de la droga son bien conocidos y por lo mismo
nunca negadas. No niegan porque no pueden, pero usan el terror para
tratar de callar a los valientes luchadores sociales y políticos de la
izquierda colombiana.
Ha
sido denunciado ante los tribunales que para conseguir la ley que
permitió la reelección de Uribe Vélez, se sobornó a no pocos diputados.
Una de las sobornadas confesó ya su delito.
Los
asesinos paramilitares hicieron posible la reelección de Uribe con
contribuciones económicas e infundiendo el temor en grandes sectores de
la población. Treinta diputados uribistas están en la cárcel por sus
vínculos con los paramilitares y en total sesenta están siendo
investigados. La misma prensa colombiana ha debido hacer públicos los
testimonios de del ejército y de los paramilitares. Así, tenemos que:
“Se realizaron
algunos progresos en varias investigaciones destacadas sobre abusos
contra los derechos humanos, aunque la impunidad siguió siendo motivo de
honda preocupación. Aproximadamente 40 miembros del Congreso aparecieron
implicados en las investigaciones judiciales que continuaban indagando
los vínculos entre autoridades estatales y grupos paramilitares. A
cambio de una reducción en las penas de prisión, varios líderes
paramilitares «desmovilizados» prestaron declaración ante tribunales
especiales sobre su implicación en violaciones de los derechos humanos y
sus vínculos con las fuerzas de seguridad.
El lunes 12 de
mayo, se convirtió en el primer oficial activo del Ejército en admitir
que en esa cruel masacre -atribuida por organismos oficiales a las Farc-
participaron más de 100 militares y 50 paramilitares del bloque Héroes
de Tolová, al mando de Diego Fernando Murillo Bejarano, ’Don Berna’”
Tipos
de esta catadura son los cachorros más amados por el G.W.Bush.
Cuando
los paramilitares comenzaron hablar más de lo que convenía a Uribe, éste
se entendió con los yanquis y los hizo extraditar a los Estados Unidos.
Con esto el gobierno uribista alcanzó dos objetivos: primero los calló,
puesto que de las cárceles gringas no saldrá ningún cargo contra los
representantes de la oligarquía y segundo los salva de una condena por
sus crueles crímenes, puesto que serán juzgados exclusivamente por el
narcotráfico.
Los
paramilitares siguen actuando en Colombia con toda seguridad como un
brazo más del ejército y bajo las órdenes de Juan Manuel Santos.
Hay
que subrayar una vez que el pueblo Colombiano lucha incansablemente por
la paz con justicia y en la exigencia del respeto de los derechos
humanos fundamentales.
Solamente en lo que va de este año han sido asesinados 24 dirigentes
sindicales. Este hecho macabro es la prueba definitiva de lo que hasta
aquí hemos dicho.
Un
caso explosivo en términos de denuncia sobre esta situación cómplice y
de contubernio: gobierno/paramilitares, nos lo dice el testimonio de
Gordillo cuando señala que:
“Pero
según Gordillo, ese día, miembros de las compañías Bolívar y Anzóategui,
del Batallón Vélez; y la compañía Alacrán, del Batallón 33, todos
adscritos a la Brigada 17, salieron a patrullar al lado de los
paramilitares.
Es más,
con voz pausada, le aseguró a un fiscal de Derechos Humanos que la
operación se había pactado "desde hacía rato, desde arriba con mandos
superiores" y que esta involucró a un general, a un coronel y a un mayor
que hasta ahora no habían sido ni siquiera mencionados en el expediente
y que serán requeridos en las próximas semanas para escuchar sus
versiones sobre los hechos.
EL
GOBIERNO DE URIBE VIOLA LA SOBERANÍA ECUATORIANA Y MIENTE
El 1
de marzo ocurrió un hecho terrible, que solamente cabe en la doctrina
Bush sobre la guerra preventiva y las acciones bélicas unilaterales.
Esta doctrina es el punto más alto de las tradiciones militaristas e
intervencionistas del imperialismo norteamericano. Esta línea de
pensamiento condujo a la invasión a Irak y Afganistán, utilizando como
justificación las burdas mentiras, se trataba simplemente de una
modalidad de negocio petrolero de acuerdo con las auténticas tradiciones
del imperio; nos limitamos a citar solamente los ejemplos del momento
pero que aún con nuevas modalidades no son más que la confirmación de la
regla: robar y matar, matar y robar. Para las alturas políticas de los
Estados Unidos el único principio inconmovible es el aumento constante y
creciente de las ganancias de sus transnacionales. Esta es el meollo del
capitalismo salvaje, es decir, del neoliberalismo.
El 1
de marzo el ejército colombiano viola la soberanía territorial del
Ecuador y consuma una masacre. Los cuerpos quedaron mutilados, los
árboles destruidos y los heridos rematados. Los cohetes utilizados
dejaron hoyos profundos. Así fue como asesinaron al compañero comandante
Raúl Reyes.
Según
el gobierno de Uribe de aquella destrucción resultaron indemnes tres
computadoras portátiles y otros elementos propios para su uso.
Según
la opinión de no pocos expertos era imposible que estos equipos no
sufrieran daño, cuando cuerpos humanos fueron despedazados y árboles
frondosos totalmente despedazados.
¿Cómo
ocurrió el milagro? Nadie puede explicarlo. Ni siquiera los
complacientes polizontes de la INTERPOL, quienes a la prensa dicen unas
cosas y en los documentos escritos dicen otras para servir así al
gobierno. Al final de cuentas también resultó que esta policía
internacional no es más que otro instrumento del imperialismo
norteamericano.
Según
el Gobierno en esas míticas computadoras había miles de documentos,
todos para servir a la política de los yanquis y del gobierno de Uribe
Vélez.
Esos
documentos no podrían ser prueba ante ningún tribunal que respete el
derecho, aunque tuvieran algún viso de autenticidad puesto que han sido
manipulados durante muchos días por personas interesadas.
La
verdad es que ninguna persona sensata puede daría ningún valor a esos
“documentos”.
Basta
ver que los documentos que se han hecho públicos parecen haberse
preparado especialmente para llevar adelante la política imperial contra
los gobiernos progresistas de América Latina y en especial contra la
Revolución Bolivariana que dirige el Presidente Hugo Chaves.
EL
IMPERIALISMO ESTA CONDENADO A LA DERROTA
Los
Gobiernos más derechistas de América Latina se han alineado con la
política del imperio y están haciendo uso de los papeles que
supuestamente salieron de las computadoras de Raúl Reyes, para montar
una campaña de desprestigio contra los Presidentes Hugo Chaves, de
Venezuela y Rafael Correa de Ecuador.
Valientemente han rechazado de plano los papeles prefabricados. Y han
hecho muy bien. Un valioso ejemplo para los pueblos latinoamericanos.
Tanto
en las dos reuniones de la OEA como en la del Grupo de Río, las
maniobras gringo-colombianas han sido derrotadas. Esta ha sido una gran
victoria jurídica y política.
En
estos últimos días también han sufrido derrotas políticas muy
importantes, entre las cuales hay que destacar la institucionalización
de UNASUR, es decir, la creación del bloque de naciones de Sur América
que, dentro de cinco años quedará abierta a todos los países de esta
región. Se inició el estudio de la proposición brasileña de crear un
Consejo de Defensa de América del Sur. Ya antes se había creado el Banco
del Sur, en el que ya está incorporada Nicaragua y al mismo tiempo se
puso en marcha la Alternativa Bolivariana de la Américas (ALBA). Cada
paso de estos es un homenaje a la independencia y a la unidad de los
pueblos, es decir el cumplimiento de los más elevados sueños de los
libertadores, en especial de Bolívar a Martí y, desde cualquier punto de
vista, una derrota del imperialismo y de las oligarquías facistoides que
aún quedan por estas tierras.
En el
devenir histórico nunca los grandes acontecimientos fueron sencillos ni
lineales. Menos lo serían los cambios extraordinarios que ocurren todos
días, desde el amanecer anunciado por la Revolución Cubana y que con la
fuerza de las ideas justas y de la más sólida ética revolucionaria,
abrieron un camino que parecía imposible y que hoy transitan muchos
otros pueblos latinoamericanos.
Las
ideas progresistas y por tanto anticapitalistas, han adquirido tal
fuerza que han dado curso a procesos extraordinariamente originales y
novedosos. Nada de dogmatismo pero absolutamente fieles a las esperanzas
populares que por una vía u otra indefectiblemente desembocan en el
socialismo.
A la
par de la acción de los gobiernos se ha creado un torrente popular que
tampoco conoce precedentes. Los representantes de las corrientes más
diversas de los movimientos populares han aprendido a encontrarse y a
construir colectivamente un pensamiento progresista muy avanzado.
Esa es
la dialéctica de la vida en las condiciones de la crisis generalizada y
profunda del imperialismo.
Cada
acto de brutalidad imperial tiene una respuesta popular. Ni la técnica
más moderna les permite ganar una guerra. Para solo hablar de los
últimos años, perdieron en Corea, fueron derrotados en Vietnam y no
logran salir del pantano en que cayeron después de la invasión a Irak y
Afganistán. Políticamente están tan desacreditados como nunca antes y
sus economías hacen aguas por todos los costados. No es una exageración,
pero esto no significa que se derrumbarán sin la acción permanente y
organizada de las fuerzas revolucionarias y patrióticas.
Para
el imperio solamente quedan las armas y las mentiras. Con las armas
crean un ambiente de terror físico y con las mentiras echan mano al
terror mediático. Ejército y servicios de “inteligencia” son su
instrumento. Agresiones, invasiones, desapariciones, cárceles
clandestina, torturas. Estos son sus argumentos. Pero igualmente serán
derrotados.
Para
tratar de amedrentar a los pueblos pusieron en funcionamiento la llamada
cuarta flota y se apoyan en gobiernos de ultraderecha como el de
Colombia, de Costa Rica, El Salvador y otros.
BERROCAL Y LOS HERMANOS ARIAS HACEN LA POLÍTICA DE LOS YANQUIS Y DE
URIBE
Alvaro
Uribe y Oscar Arias pareciera que son buenos amigos, además de
correligionarios de la secta del libre mercado y el neoliberalismo.
Siempre que pueden se acompañan y comparten posiciones. Son zorros del
mismo piñal.
Nadie
puede esperar en que entre estos dos personajes existan contradicciones
fundamentales, lo cierto es que si los hermanos Arias decidieron callar
a Berrocal lo hicieron de acuerdo con Alvaro Uribe.
¿Qué
pasó realmente? Es un secreto de muy pocos. Lo que sí es evidente es que
aunque el ex ministro diga que ni lo despidieron ni renunció, lo cierto
es que ya no es ministro. Este un problema parecido a un nudo gordiano,
aunque el presente caso carece de importancia. Berrocal se fue y vino
una señora que será, con toda seguridad, igualmente obediente.
Fernando Berrocal resultó bastante petulante en sus declaraciones,
comienza siempre autoproclamándose héroe de la lucha contra el
narcotráfico.
Según
su propia versión durante su gestión ministerial, con la ayuda del
“patrullaje conjunto”, sus subalternos incautaron 65 toneladas de
cocaína. Si los cálculos de los especialistas son ciertos esto significa
que por este país pasaron 650 toneladas, es decir diez veces más que lo
incautado. Esto sí es mucho.
El ex
ministro nos informa que las cárceles están llenas de pescadores, que
venden sus servicios a los narcotraficantes. Estos pescadores están
viviendo una profunda crisis económica. En Puntarenas hay hambre, como
es bien sabido. La pregunta es ¿por qué cortan la cadena del
narcotráfico en el punto más débil? Lo lógico es que dejaran que los
pescadores, el eslabón más débil, los que no tienen millones de dólares
para comprar cocaína, entregaran la droga y desde ahí seguir hasta
llegar a los peces gordos. ¿No implica esta conducta cierta forma de
protección a los grandes negociantes de la droga?
Hay en
nuestro país antecedentes nefastos en esta materia. Durante la agresión
yanqui contra el pueblo de Nicaragua, se permitió el trueque de cocaína
por armas para la contra. El negocio se hacía en la finca del agente de
la CIA John Hull, a vista y paciencia de las autoridades de gobierno.
Poco después llegó al país, en condiciones sumamente sospechosas, el
narcotraficante y homicida mexicano, Caro Quintero. Caro Quintero fue
detenido después de vivir libremente en el país durante muchos meses,
pero en vez de juzgarlo aquí lo mandaron para México, es decir, lo
callaron. Esto hizo que hasta hoy no se sepa quien fue la “autoridad
política superior” que hizo posible la llegada de Caro Quintero y la
sospechosa e ilegal deportación a México. También lo callaron. Igual
ocurrió con los asaltabancos venezolanos, los callaron deportándolos. Lo
cierto es que sobre el narcotráfico ocurre lo mismo: caen los miserables
expendedores o los ”burros”, pero los grandes inversionistas que han de
manejar millones de dólares, sin los cuáles no se puede estar en el
negocio, siempre están muy lejos de las autoridades.
Ahora
lo más importante para Berrocal es utilizar el problema del narcotráfico
para hacer la política de los yanquis y de su peón Alvaro Uribe.
COMANDO SUR YANQUI Y MAFIOSOS COLOMBIANOS MANEJAN LOS HILOS DE LA
ACTIVIDAD DEL GOBIERNO
Según
Berrocal en el año 2000 las FARC cambiaron su naturaleza y se
convirtieron en una banda de narcotraficantes y--¡horror de horrores! en
el 2002 el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea en el 2004
le dan el calificativo de organización terrorista y narcotraficante.
El ex
ministro se limita a repetir como un loro, pero con menos inteligencia,
los cuentos que le echaron en Colombia y en los Estados Unidos.
Como
para hablar y comer pescado hay que tener mucho cuidado, baste con
reproducir los que dijo este señor ante la Asamblea Legislativa para
confirmar que no hace más que decir lo que le dijeron que dijera:
“Señor Diputado, expresé claramente en mi exposición que desde que fui a
Colombia desarrollé una activa relación—más activa, quizás que lo normal
en este tipo de cosas—con el general Oscar Naranjo, Director de la
Policía Nacional de Colombia y efectivamente mantenía una comunicación
telefónica bastante frecuente con Colombia y tenía información verbal”.
Hasta aquí el ex ministro.
Una
relación con un general colombiano que es además jefe de la policía.
Seguramente que el señor Berrocal está bien enterado de los antecedentes
de su entrañable amigo, en cuanto a sus relaciones con el
narcotraficante Wilber Alirio Varela, jefe del Cartel del Norte. Este
señor fue asesinado en Mérida, Venezuela y dejó una computadora donde
precisamente constan todas las relaciones con Oscar Naranjo Trujillo y
con su hermano David, preso este momento en Alemania por portar 35 kilos
de cocaína. Resulta que el mentor de don Fernando es algo así como una
pava tirándole a las escopetas.
Pero
don Fernando Berrocal escaló nuevos escalones, se entrevistó con el
Almirante James Stavridis, en la sede del Comando Sur en Miami y además,
en Cayo Hueso, con la estación del Comando Inter-Agencia Sur de los
Estados Unidos. Ahí cambió de patrón y comenzó su nuevo trabajo. Lo
recibió el subjefe del Comando Sur, General Spears quien ofreció una
amplia ayuda monetaria al Ministerio de Seguridad Pública. Fue entonces
que se habló de continuar la práctica hasta ese momento interrumpida de
enviar oficiales becados a la Escuela de Asesinos que es el mejor nombre
de la llamada SOA (Escuela de las Américas).
En fin
que Berrocal se lanzó contra las FARC para servir a propósitos ajenos.
Lo hizo con la máxima imprudencia porque le faltó recato y también
decoro.
La
verdad es que no existe ninguna prueba de que las FARC sea una
organización de narcotraficante, esto no se desprende ni siquiera de los
documentos fabricados por la inteligencia usa-colombiana presentados
ante la Comisión Legislativa.
Es
difícil entender como los artífices del Plan Colombia logran embaucar a
algunos diputados y a funcionarios costarricenses; será que le
reconocen una cierta superioridad jerárquica decidida en Washington.
Esta posibilidad no se puede descartar. Es esta la única explicación
para un hecho insólito: La Ministra de Justicia, ahora Presidenta en
ejercicio y seguramente candidata de los hermanos Arias, fue a Colombia
una pocas horas y fue suficiente para que propusiera: “firmar un
tratado con ese país, para extraditar a ciudadanos costarricense
vinculados a la actividad ilícita del narcotráfico, para que fueran
juzgados por tribunales colombianos y se descontaran las sentencias en
cárceles de ese país, al igual a como se establece en el tratado
existente entre Colombia y los Estados Unidos”.
Esta
conclusión de la Ministra Chinchilla Fallas da la medida exacta del
carácter de las relaciones entre el gobierno mafioso de Alvaro Uribe y
la derecha oficial que encabezan los hermanos Arias Sánchez.
EL
GOBIERNO GUARDA SILENCIO SOBRE LA PRESENCIA DE LOS CRIMINALES
PARAMILITAES EN NUESTRO PAÍS
Los
paramilitares, que nacieron de las organizaciones CONVIVIR patrocinadas
por Alvaro Uribe, sí logran sentar sus reales en nuestro país. Esos sí
son narcotraficantes y peor que eso, asesinos. Algunos de estos
delincuentes han confesado 2000 homicidios entre otros delitos. Don
Oscar Arias recibió en la Casa PresidenciaL a una delegación de
paramilitares, encabezados por Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Este
criminal dijo públicamente que recibían financiamiento del narcotráfico,
de la trata de personas y el robo de gasolina. Con estas actividades
acumularon tales fortunas que estando preso ofreció 113 millones de
dólares para compensar a sus víctimas (El País 28 de mayo del 2008).
Antonio Builes Correa es senador en Colombia y tiene importantes
negocios en Costa Rica; ahora guarda prisión por su ligamen con el
paramilitar Macaco ( Al Día, 17 de abril del 2008). La Nación del 24 de
setiembre del 2007 pública un despacho de AFP y DPA en que dice: “Al
menos 350 muertos dejó el último trimestre en la guerra entre bloques
paramilitares de los Llanos Orientales colombianos que se pelean un área
estratégica para llevar drogas hacia la frontera venezolana”. Más
adelante agrega: la publicación, que cita a diversos informantes,
precisó que los combates por el control de rutas y negocios del
narcotráfico se han dado entre los hombres del desmovilizado jefe
paramilitar Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y de Pedro Guerrero
Castillo, “Cuchillo”, en los departamentos del Meta, en el centro de
Colombia y Vichada al este de ese país”. Pues, reiteramos, este
narcotraficante llegó a la oficina presidencial en el Zapote.
¿Cuánto sabía el Presidente Arias sobre los antecedentes de Macaco y de
sus once acompañantes?
El
Presidente ofreció mediar.
¿Cuánto sabía de esta situación Fernando Berrocal?
¿Por
qué calló la información sobre los paramilitares?
¿No
sabía nada sobre las inversiones de Antonio Builes Correa?
Es
evidente que existe una clara complicidad con los paramilitares y otros
delincuentes colombianos.
Puede
ser y, seguramente es así, que los paramilitares están asociados con las
familias de la oligarquía y por eso se guarda silencio
LA
LUCHA ANTIDROGAS ES PARA LOS YANQUIS EN INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN
IMPERIAL
Es
difícil saber si es por falta de entendimiento o por exceso de
servilismo que el señor Berrocal llega a la Asamblea Legislativa a
afirmar que FARC y narcotráfico son lo mismo y que esta organización de
lucha popular armada controla el 80 por ciento del negocio mundial de
las drogas.
Existen cientos de estudios serios sobre el negocio maldito de las
drogas que contradicen esas afirmaciones.
Estas
declaraciones, en fin de cuentas, solamente sirven para proteger a los
verdaderos negociantes de los narcóticos y para tratar de justificar la
intromisión militar directa yanqui en el conflicto colombiano.
Los
paramilitares confiesan su participación en el comercio de drogas
prohibidas y existe una larga tradición de participación de la
oligarquía colombiana, incluyendo a la familia del Presidente Uribe, en
este negocio maldito, pero el ex ministro lo ignora todo y endereza su
artillería de mentiras contra los combatientes populares.
Este
es un juego cuyos propósitos políticos son muy claros. Tan transparentes
como que el imperio utiliza la lucha contra las drogas nada más que como
un pretexto para sus propósitos de dominación.
Para
nadie es un secreto que en una América en que avanza con paso firme la
segunda y definitiva independencia, al imperialismo norteamericano le
quedan unos pocos puntos de apoyo, entre los que sobresalen los
gobiernos de Colombia y el de los hermanos Arias.
Como
en todo negocio son imprescindibles un comprador y un vendedor.
En lo
relativo a la cocaína el mayor vendedor son los carteles colombianos y
el principal comprador, los carteles norteamericanos.
Otro
tanto ocurre con la heroína: los principales vendedores están en
Afganistán, país ocupado por el ejército yanqui y sus aliados de la OTAN
y el principal comprador, la mafia norteamericana.
¿Por
qué los gobernantes yanquis no ponen el acento en la lucha en su propio
país?
En
Colombia envenenan la tierra, a los seres humanos y todos seres vivos
con las fumigaciones, pero no detienen el ingreso a raudales de la droga
a su propio país. El caso de Afganistán, primer productor del mundo de
amapola, los traficantes tienen un entendimiento evidente con las
fuerzas de ocupación. Durante el poder “Talibán” los sembradíos de
amapola se redujeron a apenas un dos por ciento y, en este momento,
sobrepasan los máximos históricos.
Los
costarricenses somos un buen ejemplo de la hipocresía que rodea la lucha
antidrogas de los gobiernos norteamericanos. Recordamos todos que en la
finca del agente de la CIA John Hull se realizó un gigantesco trueque de
armas por cocaína, para proveer a la “contra” que luchaba contra el
Gobierno Sandinista. Este operativo fue dirigido por Oliver North,
miembro del Consejo de Seguridad del Presidente Ronald Reagan. Existen
pruebas de estos hechos en el Senado y en varios tribunales de justicia
de los Estados Unidos.
Y todo
sigue exactamente igual, solo que ahora matizado por la personalidad del
más brutal e inescrupuloso personaje de nuestro tiempo, G.W. Bush.
Si
este gobierno y el ex ministro estuvieran seriamente interesados en la
lucha antidrogas, pedirían a los Estados Unidos que cierre su mercado.
Como se suele decir la sabiduría popular: “muerto el perro muerta la
rabia”.
LOS
CAPITALISTAS CAVAN SU PROPIA TUMBA
La
conducta del ex ministro pone al descubierto lo que era un secreto a
voces, aunque nunca confesado. El Gobierno de Costa Rica es un eslabón
más de una cadena que comienza en el Comando Sur, es decir en Estados
Unidos y que, dichosamente, termina en Colombia. Al Sur la independencia
se ha reforzado con la creación de la Unión de Naciones Sur (UNASUR) y
una posible alianza defensiva de los países del Sur. UNASUR representa a
más de 300 millones de seres humanos, y una de las principales fuentes
de energéticos así como de agua potable. Frente a tal irrupción de los
pueblos latinoamericanos el imperio una vez más busca la confrontación
entre pueblos y con ella la posibilidad de utilizar sus fuerzas
militares. Con ese propósito han reflotado la llamada “cuarta flota” y
utilizan a Colombia como un factor de desestabilización.
Su
principal objetivo es Venezuela, donde la Revolución Bolivariana,
encabezada por Hugo Chaves marcha con paso firme. No olvidar que en ese
país están las mayores reservas petrolíferas del mundo. Realizan burdas
maniobras contra el Ecuador del Presidente Rafael Correa, ahí también
existen enormes reservas de petróleo.
En fin
que estamos frente a la misma política expansionista y criminal de
siempre. El imperio no es capaz de pensar seriamente sobre una relación
civilizada con los pueblos, puesto que su lógica es la brutalidad y no
tiene alternativa. No es falta de inteligencia, es que determinadas
relaciones sociales se convierten en una telaraña de la cual no pueden
escapar los capitalistas. Esta realidad la sintetizaba Carlos Marx en
una frase: “Los capitalistas cavan su propia tumba”.
Las
policías de diversos países colaboran en la lucha contra la delincuencia
y esto es válido. Pero no lo es para la persecución política. Un ejemplo
terrible de esta colaboración fue el llamado “Plan Cóndor” que unió a
las dictaduras suramericanas, por iniciativa de Pinochet, para el
asesinato de decenas de opositores en Uruguay, Argentina, Brasil y por
supuesto, en Chile.
El
caso más evidente en los últimos tiempos ha sido la persecución contra
el médico Hernando Vanegas Toloza. Contra él se aplicó la lógica macabra
del “Plan Cóndor”.
A este
señor agentes de la DIS costarricense y del DAS colombiano, en las
oficinas del Director Nacional de Migración, lo conminaron a convertirse
en su agente bajo la amenaza de asesinarlo a él o a sus hijos. Esta
obscena relación violatoria de los más elementales principios de los
Derechos Humanos, nos llevó a elevar ante la presidencia de Colombia, la
denuncia para que se investigara el caso. Hubo un compromiso formal por
el despacho de la presidencia de investigarlo. Por supuesto que no se
hizo. La intención de los dirigentes del PVP era notificar que estábamos
enterados de los intentos de ambos gobiernos.
Fue
ante tal situación que la compañera Cecilia Jiménez, a nombre de la
Comisión Costarricense de Derechos Humanos, hizo enormes esfuerzos por
salvarle la vida. Ella buscó ayuda y la encontró en diversas
organizaciones y también en el Partido Vanguardia Popular.
El
doctor Vanegas logró salir del país, donde vivía en condición de
refugiado, con la intervención directa del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Se
salvó la vida de un hombre honesto y de toda su familia.
Para
los fascistas colombianos y para sus cómplices esta acción fue un
crimen. Muy mal anda una sociedad que criminaliza la solidaridad humana.
Pero
existen otras ramificaciones, no menos graves.
El
retrato que publicó el periódico “Al Día” es el mismo que está en la
cédula de identidad de Cecilia Jiménez. ¿Quién entregó este retrato?
Pues tiene que haber salido de las oficinas del Tribunal Supremo de
Elecciones.
Muy
grave que el TSE se haya convertido en un colaborador directo de la
policía política (DIS) o de la prensa de la derecha fascista.
En
esta hora es imprescindible la movilización y la lucha de todas las
fuerzas verdaderamente democráticas y humanistas. Detrás de la demagogia
y de la hipocresía oficiales se está tramando la complicidad con una
gran conspiración contra los gobiernos progresistas de América del Sur e
incluyendo, por supuesto, a la Cuba Revolucionaria y a nuestro vecino
del norte, Nicaragua.
Estados Unidos está interesado en la desestabilización política en
América del Sur. La violación de la soberanía territorial ecuatoriana,
los ataques permanentes contra Venezuela, el recrudecimiento del bloqueo
contra Cuba, todo es parte de la política del imperialismo.
Mientras se hace un esfuerzo de las fuerzas progresistas por preservar
la paz y la fraternidad entre los pueblos, el terrorismo mediático
instrumentado por el imperialismo atiza el fuego de la discordia. Los
yanquis quieren guerra.
Un
incendio bélico en esta América, no importa donde comience, se extenderá
por todo el continente. Evitarlo es luchar por una paz verdadera. El
intento de hacer que las FARC se rindan o la persecución contra las
fuerzas democráticas y revolucionarias es hacerle el juego a las
oligarquías y al imperio. Eso no nos traerá paz sino más violencia.
Colombia necesita el canje humanitario y una paz con justicia social.
En
esta hora de profunda crisis que hará que los pobres sean más pobres y
los marginados más marginados, es necesario unir a todas las fuerzas
populares y luchar por la justicia social para todos.
UNIDAD
POPULAR
UNIDAD
DE TODOS LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS
PARTIDO VANGUARDIA POPULAR
Junio
2008 |