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Un dragón
sacude su cola
Por: Trino Barrantes Araya
El
1 de octubre la República Democrática de China (China
Comunista), bajo la dirección, inicialmente, política,
militar e ideológica del Camarada MAO TSE TUNG, cumple
59 años de haberse consolidado.
La
“dictadura democrática del pueblo” se afirmaba ante los
ojos del mundo, como una nueva propuesta alternativa al
capitalismo salvaje. Se concluía así, un largo período
de resistencia histórica y lucha revolucionaria, cuyos
más remotos inicios los encontramos en 1840 con la
“Guerra del Opio” y posteriormente con lo que se llamó
la “Rebelión de la Gran Paz”. China, en 1919, seguía
siendo un país inminentemente campesino. Es precisamente
en ese año, en donde el movimiento del 4 de mayo, ponía
el tejido social una serie de reacciones en cadena,
manifestaciones, huelgas, piquetes y paros. Un año
después, se organizaban pequeños grupos comunistas y
solamente a un año del movimiento del 4 de mayo, se
constituía el Partido Comunista de China.
“El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres
de papel. En apariencia son terribles pero en realidad
no son tan poderosos”. Con esta frase en 1967, conocí
por primera vez, en boca del profesor Rafael Ángel
González Chávez, la existencia de la Revolución
Socialista de China. Creo que como fenómeno social, en
la educación secundaria se evitaba el tema. Recuerdo así
mismo, unas palabras clarividentes del profesor
González, que si no textualmente, algo parecido decían:
“cuando el dragón sacuda su cola, la verdadera esencia
de esos tigres papel, que nos señala el maestro Mao, si
no se rompen, se verán duramente sacudidos”. Estaba en
un valor histórico incuestionable.
La
prensa mediática, como siempre, invisibilizó también
este gran acontecimiento histórico. Por el contrario,
solo se potenciaba la figura oportunista, servil y
lacayo del imperialismo norteamericano, al General Chang
Kai-Shek; el cual cargaba la derrota con todo su
ejército nacionalista, bajo la conducción del Ejército
Popular de Liberación-EPL, más conocido en la
historiografía como el Ejército Rojo.
La
historia del Partido Comunista y su vanguardia forman
parte de los nuevos sujetos históricos que tienen
consigo el mérito de haber destruido sistemáticamente al
“Ejército Regular”.
Bajo una triada conocida como la Nueva Economía, la
Nueva Democracia y la Nueva Cultura, da lugar un nuevo
motor de la historia universal contemporánea.
Por
eso podemos afirmar que la naturaleza propia, la
determinación histórica y lo esencial de esta Revolución
campesino-proletaria afirmó así un nuevo proyecto de
Democracia Popular y Revolucionaria, digámoslo
sintéticamente, surgía de esta manera el “modelo del
socialismo chino”.
Las
transformaciones estructurales marcaban un camino
acelerado y un rápido ascenso en ramas que hasta ese
momento, antes del triunfo revolucionario, habían estado
estancadas y paralizadas. Crecimiento de la industria,
desarrollo en la ganadería,
mecanización de la agricultura y |
fortalecimiento en la educación, amén del desarrollo
puntual en otras áreas sensibles a las grandes mayorías
populares chinas, crecían a un ritmo vertiginoso.
Mao
reconoció que estos logros no eran suficientes,
consideraba sobre eso que, en lugar de quedarse con las
manos cruzadas, toca al pueblo en general, la vanguardia
revolucionaria y a la dirección del partido saber
aprender.
En
ese simple proceso del saber aprender está la
posibilidad de un gran salto de calidad en el país más
poblado del mundo. En 1958, Mao había proclamado su
decisión de dar el “gran salto hacia delante”, cuya
primera fase era la formación de “comunas populares”.
Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria
e inversamente, la práctica revolucionaria solo es
posible bajo la teoría marxista-leninista. Por eso, a la
par de esta primera medida, surge en el esquema maoísta
una gran segunda tarea, la de organizar a las masas en
unidades de producción. Los métodos de acción en los
grupos de gestión obrera forman parte de la novedad en
el nuevo paradigma revolucionario.
Como parte de este nuevo legado revolucionario, a la par
de este proceso metodológico Mao fortaleció las lucha
ideológica y la lucha de clases. El pequeño “Libro Rojo”
formó parte de la gran revolución cultural proletaria
que avecinaba al inicio de la mitad del siglo pasado.
La
revolución cultural en términos de lucha ideológica o de
clase representa una etapa de singular importancia en la
vía del desarrollo socialista del modelo chino.
Otras cosas fueron más operativas en este innovador
modelo revolucionario. El problema de los salarios, por
ejemplo, no solo se concibió como un aspecto operativo,
por el contrario, se convierte en un problema básico de
resolución pues, la forma en que los diferentes grupos
percibían esta situación, ponía, claro está, en el
tapete de la discusión precisamente el problema mismo de
la revolución proletaria. La transición difícil de
romper con un viejo esquema salarial de explotación
hacia un proceso cuyo objetivo era la desaparición de
las relaciones salariales, no era significativamente
abstracto, sino un problema más concreto y preciso.
El
modelo actual de este “Gran Dragón”, difiere de aspectos
esenciales, coyunturales y estructurales como los que
había visto y soñado MAO. Sin embargo, precisamente por
todas las transformaciones surgidas en el corazón de
esta gran nación socialista, a occidente se le ha hecho
más fácil percibir que la esencia del tigre imperialista
se sostenía en sus patas de papel. Sigue siendo este
evento uno de los momentos más importantes en el camino
hacia el socialismo.
El
modelo de la economía de mercado también ha variado. Mao
no pudo concebir en sus textos teóricos la globalización
y el neoliberalismo, pero si interpretó en la
perspectiva marxista-leninista hacia donde debía
conducir su gran República Democrática, por eso,
independientemente de lo que se quiera ver, CHINA sigue
siendo un referente necesario en el modelo socialista.
La esencia en que el desarrollo socialista de sus
fuerzas productivas fue configurado en el proyecto
maoísta, es lo que nos permite seguir soñando con esta
hermosa utopía del proletariado. |